Fantasías y realidades

Por José Luis Martínez Carvajal
El Proyecto de lineamientos de la política economía y social para el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, publicado el 1ro de noviembre señala que dichos lineamientos servirán para estructurar un modelo de gestión económica para el futuro; algunas ideas nuevas tiene, pero es el mismo modelo que por ahora se sigue; solo que ahora se define por escrito por primera vez; recordar que hace más de 13 años que no se celebra un Congreso del PCC, donde habitualmente se definía una política económica y social para un período determinado de tiempo.
Hasta ahora no ha sido este modelo bueno para el país, incluyendo el descontrol económico y la burocracia estatal que lo soporta desde muchos años atrás y digo pocas cosas malas de esta temática.
En el punto número dos de estos lineamientos se dice:
“El modelo de gestión económica debe reconocer y estimular, además de la empresa estatal socialista, que es la forma principal de la economía nacional, las empresas de capital mixto, las cooperativas, los usufructuarios de tierras, los arrendatarios de establecimientos, los trabajadores por cuenta propia y otras formas que pudieran contribuir a elevar la eficiencia del trabajo social.” (el subrayado es del autor)
En mi opinión ese es un modelo de gestión económica que sigue estableciendo y reproduciendo el desequilibrio de las fuerzas económicas y sociales en Cuba a partir del período 1961-1968, en que e estableció un monopolio de la economía estatal abrumador en todas las esferas de la vida nacional que está claro hoy para economistas, otros pensadores y la mayoría del pueblo (porque la práctica lo ha demostrado) es inoperante e ineficiente, derrochador de la riqueza social y corruptor, pues el descontrol de la burocracia estatal y sus intereses lo ha generado y que la cultura normal del trabajo real haya sido enajenada, lamentablemente , como dijera el Maestro de los cubanos de antes, de ahora y del futuro, José Martí en su artículo de 1884 Herb Spencer (ver Obras Completas Tomo 15 pags. 387-392) “el nervio central de la economía nacional se pierde”
Si el estímulo para conformar ese modelo de gestión económica, es para cambios y aumento de las empresas mixtas en sectores de la economía nacional, como la agroindustria alimenticia, azucarera y energética relacionada con las anteriores, la extracción de petróleo, gas, minerales, portuaria y otras, magnífico. Si el estímulo es para cambios y aumento de las cooperativas en la agricultura en la agricultura, industria y se3rvicios, para fomentar pequeñas y medianas empresas, magnífico. Si el estimulo es para cambios y aumento de los usufructuarios de tierra (incluso los más eficientes podrían tener más de 5 caballerías, que es el límite actual) de forma que el 50 % de tierras ociosas sin explotar en el país produzcan, magnífico. Si el estímulo es para aumentar el trabajo por cuenta propia sin tantas restricciones burocráticas que se les ha impuesto, magnífico.
Pero mantener y estimular el sector de la propiedad estatal como el principal de la economía no me parece correcto ni realista; si ese estímulo es para un mejor control económico mediante el llamado “cálculo económico”, si se organizan y racionalizan los medios de producción, materiales laborales y financieros y se destruye esa burocracia estatal corrupta y corruptora de los trabajadores, magnífico, pero seguir chapaleteando y estimulando lo mismo, no. Apeémonos de la fantasía y trabajemos para realidades y no para sueños, que no han sido nada buenos.
Démosles más equilibrio a las fuerzas económicas y sociales del país y facilitemos que el trabajo real, única fuente de la riqueza nacional, sea verdaderamente creador bajo condiciones de empresas diferentes. En las bases del Partido Revolucionario Cubano ( ver Obras Completas de José Martí pag 27) el artículo 4 señalaba:
“El Partido Revolucionario Cubano no se propone perpetuar en la República de Cuba con formas nuevas o con alteraciones más aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta por la esclavitud” (el subrayado es del autor)
Aunque los tiempos son otros, hay que recrear esas ideas del maestro Martí, pues algunas de esas condiciones se mantienen, en otro contexto histórico, político, económico y social, pero están ahí.
En el punto número 5 de los lineamientos del PCC se dice:
“Que la planificación abarcará no solo el sistema estatal empresarial y las empresas de capital mixto, sino que regulará también las formas no estatales que se utilicen.” (el subrayado es del autor)
En mi opinión es absurdo, pues cuando se liberen estructuras productivas y de servicios estatales, se producen cambios en las fuerzas productivas, en el destino de esas producciones y sus recursos materiales, laborales y financieros y de hecho en la estructura burocrática anterior. ¿Para qué planificar la gestión de esas formas no estatales? Que no es lo mismo que el control que deba ejercer el estado en relación con la política sanitaria (o fitosanitaria en la agricultura), la garantía de la seguridad del trabajo, la seguridad social tributaria y de otro carácter; incluso en la regulación de los precios para que en determinadas condiciones el mercado no pueda enseñorearse con las necesidades de la población: Eso es otro asunto, pero no la planificación estatal de las estructuras empresariales no estatales.
Los demás lineamientos generales de esa gestión económica me parecen adecuados y realistas, dígase los puntos 1, 4, 6, 7, 8, 9 y 10. Incluso me parece que los límites en la concentración de la propiedad de los naturales deben ser flexibles según las condiciones en que se dan, otra cosa sería injusta y debía priorizarse a los cubanos sobre otras nacionalidades.
Enderezar lo torcido durante muchos años cuesta trabajo y debemos pensar con realismo. Este e enderezar l torcido es un principio poderoso y esencial para alcanzar la justicia social en Cuba, aquí y ahora, y que sea así, con todos y para el bien de todos, pero no intentemos mantener y estimular algunas cuestiones que ya es hora de enderezar, no vaya a ser que se retuerzan aún más.
Esas son mis opiniones, con todo el respeto que me merecen las personas que piensan diferente a estas ideas.

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