CUBA: ¿UN NUEVO MODELO ECONÓMICO?

por José Antonio Quintana de la Cruz

Se ha puesto a circular, para su discusión pública, el proyecto de lineamientos de la política económica y social que discutirá el sexto congreso del Partido Comunista de Cuba. Hay quienes opinan que no contiene nada nuevo, que no propicia cambios sustantivos y que es más de lo mismo pero matizado con tonos que han sido impuestos por el desempleo masivo y la crisis; que son modificaciones coyunturales de salvamento. Parece que visto desde expectativas fundadas más en deseos que en apreciaciones sobrias de la realidad esto puede ser cierto. Pero a mi no se me ha ocurrido nunca que el partido comunista vaya a discutir en un congreso la abolición del socialismo y la transición hacia una economía de mercado capitalista.

Un análisis objetivo del documento revela que el mismo contiene novedades sustantivas. Pero es necesario definir qué es novedoso. Para este redactor novedoso es todo lo que aparece en el proyecto y que no existía o no se permitía en el modelo que se intenta superar o modificar; o actualizar, como prefiere decir el discurso oficial. De acuerdo con este criterio el veinte por ciento de los lineamientos contiene novedades que pueden inducir cambios en el funcionamiento o en la cualidad del sistema. El ochenta por ciento restante propone rectificar insuficiencias e imperfecciones de larga data.

Es evidente que el documento propone una diversificación y ampliación de las relaciones de propiedad, las que en términos marxistas constituyen relaciones de producción. Se reconoce el derecho a la existencia de pequeñas empresas en diversos sectores de la economía, sin límites en la contratación de personal en las mismas. Aparecen las figuras de arrendador, arrendatario y contratista. Se amplía el área de acción de las cooperativas al transporte, el comercio y otros sectores, en tanto que se les otorgan libertades y prerrogativas de que carecían y sin las cuales serían una ficción.

El hecho de que puedan concurrir, producir y vender, amparados por la ley, propietarios individuales y asociados; de que se creen empresas para abastecerlos e importar lo que demanden, junto con el otorgamiento de créditos a los mismos por parte de los bancos; el hecho de que estas empresas privadas se relacionen mercantilmente con las empresas estatales y con la población, crea un mercado, embrionario e imperfecto, pero mercado que ya no será la variable reprimida de la economía sino una necesaria y jurídicamente protegida.

Lo anterior es nuevo en Cuba. A mi entender, este experimento social, repone el viejo debate sostenido entre Von Mises y Oscar Lange acerca de la posibilidad de realizar un cálculo económico real y eficiente en una economía socialista. Como se sabe, Lange creía que el mercado regulado y subordinado a la planificación haría posible el cálculo económico en el socialismo. Von Mises aseveraba que era imposible porque el socialismo era un error humano. China ha aportado experiencia al debate teórico. En el gran país asiático hay un socialismo de mercado en el cual se realiza un eficiente cálculo económico y en donde el carácter socialista está más vinculado a las formas de distribución diseñadas por el partido y el estado que por la estructura de propiedad con la que se produce.

Pero los lineamientos en discusión no plantean un socialismo de mercado en Cuba sino socialismo con mercado. Este, según el proyecto, será un socio minoritario en la empresa social y estará subordinado a la planificación que continuará siendo la forma principal de movimiento de la economía y sus relaciones de producción. Una planificación que, dicho sea de paso, para que pueda dejar de ser ineficaz en el sentido de no garantizar proporcionalidad y equilibrio en la economía, deberá cuidarse de no ser totalitaria y autoritaria, y sí flexible, coordinadora y cooperadora, y con reservas.

El reto a que se enfrenta la planificación cubana es grande no solo porque deba conciliar los métodos de prospección estadísticos y las estrategias de escenarios estatales con las señales de precios emitidas por el mercado, sino porque las libertades, es decir, el grado de autonomía que el proyecto de lineamientos otorga a las empresas del estado, las convierte en sujetos económicos generadores de decisiones y responsables de su éxito o fracaso. Según el proyecto, a las empresas estatales no se les podrá imponer un plan, ni podrán ser intervenidas sus ganancias, ni el estado podrá inmiscuirse en su administración directamente. Se supone que el partido tampoco.

Las empresas estatales con pérdidas sostenidas serán liquidadas. Esto también es novedoso. Pero debe definirse cuánto tiempo implica “sostenidamente”.

El lineamiento número tres, que prohíbe la concentración de la propiedad sin mencionar excepciones, contradice el veintinueve que la autoriza en las cooperativas, el que a su vez contradice el veintiséis. Tal vez sean contradicciones intencionadas, dirigidas a promover la discusión. Ojalá.

La prohibición de la concentración de la propiedad puede estar dirigida a impedir la formación de oligarquías, lo que en Rusia fue desastroso. O puede estar encaminada a proteger la libre concurrencia, favoreciendo la competencia y sus benéficos efectos en los precios y la calidad de los productos, así como en la creación de puestos de trabajo en una sociedad que tanto los necesita. Si existiera la motivación de estorbar por esa vía la concentración de la producción privada y con ello la reproducción del capitalismo según la escuela leninista, entonces se estaría condenando a priori a ese sector de la nueva economía al estancamiento.

Pienso que si todo lo que indican o sugieren los lineamientos se hace, la economía de Cuba será más sólida y eficiente. El problema es que los cubanos están acostumbrados a acordar maravillas, a discursear con argumentos y lógica, y luego a hacer las cosas violando y burlando, velada o descaradamente, lo que se acuerda o dice. Es una corrupción de la costumbre de ser serios y asumir compromisos con responsabilidad, unida a la generalizada indisciplina social de la que no escapa nadie.

Concluyendo, los lineamientos proyectados proponen un modelo de economía socialista planificada con presencia de empresas estatales, cooperativas y privadas con predominio de las primeras y en la cual funciona un mercado regulado en que intervienen todos los tipos de agentes económicos permitidos por la ley. Puede gustar o no este modelo, pero no es más de lo mismo. Desata fuerzas reprimidas hasta ahora. Introduce variables de cualidades inéditas. Emplea medidores de eficiencia y control que se miraban con ojeriza ideológica. Crea espacios para el ejercicio de la libertad y responsabilidad empresarial. Y tiene defectos y limitaciones que sus promotores han solicitado criticar. Es lo que hago: ser constructivo.

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